En realidad cuando se habla de conceptos abstractos se quiere expresar la diferencia de “mundos” entre el propio del ser humano y el mundo material que nos rodea y del cual formamos parte, pero como seres, en esta dimensión, debemos entender que si el hombre detenta esa “capacidad”, es también en el universo, como entidad total, que ella existe. Así pues, si el “mundo del hombre” no está formado sólo por lo material, como analizaremos después, podemos deducir la existencia de otras realidades que no sean de orden físico, en el sentido de contener materia como la conocemos; y también la existencia de “Una Entidad Absoluta” que determina, mantiene, pensó y creó la nuestra.
El espíritu tiene su propia forma de ser y también sus leyes que lo informan. La forma de ser espiritual es diferente a la forma material en varias cualidades: es inmortal, ósea no desaparece al no estar constituido de partes, sino que es un todo homogéneo. Su substancia es de energía pura, es decir, no tiene la “desaceleración” que formó la materia, sino que se mantiene "determinada" en el ser de lo que es. Su esencia no es propia, ha sido creada por un Ser no creado. Y permanece en el ser por siempre. Lo dicho será, partiendo de su capacidad “cognoscitiva”, el desarrollo analítico que sigue.
Para tratar de entender, de acuerdo a nuestra capacidad siempre limitada, es prioritario determinar la no materialidad de la idea abstraída de las imágenes sensoriales materiales. La imagen no es la idea, es decir, la imagen se forma a partir de lo que nos rodea y del conocimiento de nuestra realidad corporal y síquica, a través de los sentidos tanto externos como internos. Es producto del percibir. Del “estar” en un lugar sitio o cuerpo, en medio de transformaciones y entes que cambian y se muevan. Somos “grabadoras” de imágenes sensoriales con una velocidad de captación rapidísima. Nuestros sentidos, como los de todos los animales “mentaloides”, están desarrollados, adecuados y habituados a ciertas funciones específicas y cumple muy bien con su tarea, en la mayoría de los casos y situaciones. Las imágenes pueden ser formadas por contacto directo o mediante el uso de sonidos, palabras, dibujos, fotos etc. Todo lo que llega a nuestros sentidos forma una imagen en la medida de su “aproximación” a lo que llamamos “atención”. O sea, de acuerdo al interés que despierte en nuestro “mi” consciente el objeto, ruido, olor etc., percibido. Las imágenes no son “neutras” conllevan una carga emocional dependiendo del factor: “emisor perceptible”. Pero, por el momento, no nos detendremos en este factor, el análisis es hacia la forma de conocer, no del sentir emocional.














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