ADVERTENCIA


Si se quieren ver todos los capítulos, basta con pulsar en el archivo año 2009, allí aparece "octubre" y en ese mes están casi todos los capítulos anteriores. Los otros primeros ocho se encuentran en el 2010.

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Normalmente cuando se introduce en el blog un capítulo nuevo, se pone y deja en primera línea durante unos días, luego se sitúa en el lugar que le corresponde de acuerdo a su numeración.


Para quienes buscan: El desarrollo del pueblo de Dios (Israel). Está en el blog Pateremon 4, entrada 17.


INTRODUCCIÓN



EL libro: "CONOCER Y SER" (002.00) fue comenzado a escribir el día 18 de Marzo de 2008. Es una especie de resumen de todas las experiencias filosóficas con las cuales he tenido contacto, tanto en los estudios formales como en las “meditaciones” que las enseñanzas de la vida y la naturaleza me permitieron “seguir”. Ha sido un largo camino, donde no han estado ausentes: las alegrías, el sufrimiento, la contemplación de realidades y hechos hostiles, así como la caridad y el amor de muchos seres que cruzaron por mis senderos y pisaron los caminos por donde iba. Se juntaron muchas cosas: pensamientos, palabras, rebeliones, cantos, lágrimas y algunos “amores” para poder distinguir los trazos de aquello que puede llamarse “filosofar” o formas de interpretar el conocer de mí mismo y de lo que me rodea. Pero, al fin, la síntesis se dio y he aquí, aquello que puedo recordar.


El libro: "SOBRE LA VERDAD" (003.00) empezó a ser escrito el día 22 de Agosto de 2014, en Salvaterra de miño, donde resido desde el 26 de noviembre de 2013.

Es una profundización sobre la verdad que se sustenta en en la Question 16 de la primera parte de la "Suma Teológica" de Sto Tomás de Aquino que tiene por título esa misma expresión: "Sobre la Verdad". La cual se divide en los siguientes artículos:

Questión 16 "Sobre la verdad"




002.32 EL CONOCIMIENTO TÉCNICO 2.



El conocimiento técnico se ha encargado de llevar vida y muerte a más seres humanos que las epidémias y todos los accidentes juntos. Recuérdese las guerras del siglo XX solamente, que han sido guerras donde la tecnología ha levantado su mano contra su “creador”. Cito las cifras de Wikipedia para la 1era guerra mundial:
“Se calcula que la guerra produjo aproximadamente ocho millones de muertos y seis millones de inválidos. Francia fue el país más afectado, proporcionalmente: 1,4 millones de muertos y desaparecidos, equivalentes a un 10% de la población activa masculina, acompañado por un déficit de nacimientos. El estancamiento demográfico francés se prolongó, con un envejecimiento de la población que sólo logró crecer con la inmigración. El norte francés estaba en ruinas: casas, puentes, vías férreas, fábricas, etc.”.
Para la 2da guerra mundial dice:
“La contabilización de las víctimas de la 2da guerra mundial han sido objeto de numerosos estudios, que generalmente ofrecen estimaciones de entre 55 y 60 millones de personas fallecidas, elevándose hasta más de 70 millones según los cálculos más pesimistas.
Entre las víctimas mortales se cuentan tanto combatientes y militares como también, y principalmente, población civil, víctima de la propia violencia de los enfrentamientos armados, en especial durante los bombardeos sobre ciudades, pero también como resultado de las particulares circunstancias del conflicto que llevaron a violaciones masivas de los derechos humanos siendo el fenómeno del holocausto su máximo exponente, junto con la deportación y reclusión en campos de concentración, a lo que se añadió la desprotección de los millones de refugiados y desplazados, sometidos a hambrunas y los rigores del clima.”
Veamos la guerra de Corea:
“1.000.000 de coreanos murieron en el conflicto. La guerra dejó a la península dividida permanentemente en un guarnecido estado comunista pro-soviético en Corea del Norte y uno capitalista pro-estadounidense en Corea del Sur. Las tropas de Estados Unidos aún permanecen en la frontera actualmente, así como un gran número de coreanos. Esta es la frontera más fuertemente defendida en la Tierra.
Las tropas de Estados Unidos sufrieron más de 44.000 muertes, un poco menos que en la guerra de Vietnam, pero en un periodo mucho más corto.
Alrededor de un millón de chinos murieron en la Guerra de Corea.”
Y la de Vietnam, para citar solamente las principales entre las 46 confrontaciones mayores del Siglo XX:
“La guerra habría causado la muerte, según el gobierno de Hanoi, de entre 2 y 5,7 millones de personas, la mayoría de las cuales civiles, y graves daños medioambientales.”
En todas ellas la tecnología jugó un papel primordial; eso sin contar las consecuencias de los destrozos y radiactividad de las bombas atómicas que arrasaron Hiroshima y Nagasaqui y las hambrunas y enfermedades de los miles y miles de seres humanos afectados de una u otra forma por la destrucción masiva de sus hogares o su hábitat. La tecnología es neutra, es ese “algo” en la mente del hombre que causa el mal uso de las posibilidades tecnológicas; de aquí que la razón principal y vital del ser humano no se encuentre en la posibilidades de creación de la técnica sino en ese ”algo” impalpable y sutil que determina la dirección hacia donde se van a dirigir las fuerzas que el conocimiento tecnológico nos ha dado. Ahí está el problema.
No es la tecnología la causante del problema es la voluntad de poder consciente en algunos hombres, que dirigida por seres sin escrúpulos o viviendo de fantasmas de ser irracionales e ilógicos, como son todos los fines del mal; llevan a muchos otros seres a los “mataderos" de la historia con diferentes excusas de bien y fantasías de mundos mejores, alimentadas por un “ego” enfermo y deformado que se mantiene de cualquier manera en el poder; y al desarrollar sus “ideas locas”, usa las estructuras funcionales y administrativas de un estado, para imponerlas por la fuerza, el dinero o los intereses personales a una sociedad y a los seres humanos que habitan una nación.
El conocimiento tecnológico es básicamente humano; es decir, no tiene parangón en lo natural, se piensa en la mente y la razón humana y se fabrica con las “manos” físicas, ya sean de hombres o de máquinas hechas “ad hoc”. De aquí la diferencia con las obras de la naturaleza. Ningún objeto técnico se reproduce por si mismo, se emplean “moldes” para volverlo hacer y se cambia lo menos posible para que el rendimiento sea mayor. Lo que interesa es que lo fabricado sea útil, barato y cónsono con el fin al cual se destina.
La “naturaleza” práctica de este conocimiento se muestra en el uso que de los productos técnicos se hace; no se fabrica para pensar, sentir o “vivir”; es simplemente ayuda par una vida humana mejor.
La técnica es el gran desarrollo humano de los siglos XIX y XX y suponemos que continuará en el XXI y los venideros; pero en cuanto a su capacidad para lograr la realización del ser personal de cada uno y la felicidad intrínseca que tanto deseamos, está muy lejos de lograrlo.
La técnica nos rodea y absorbe; un día cualquiera en una ciudad moderna es un inventario y uso de productos técnicos, desde que uno se levanta hasta que se acuesta. En la mañana la lámpara-despertador nos avisa con música y encendiendo la luz, el nuevo día comienza; el lecho, las sabanas, las almohadas, la ropa que nos ponemos, el reloj, el cepillo eléctrico, la maquina de afeitar, la ducha, el agua caliente, el jabón etc.; son productos técnicos. En el desayuno, la maquina de hacer café, la cocina eléctrica, la tostadora, la exprimidora de jugo, los vasos, las tazas etc. son producto de la técnica. Al salir para el trabajo, la puerta, la llave, el aparato de abrir el carro, y la reja del estacionamiento; el mismo carro es un producto muy elabora técnicamente, el asfalto de la carretera, el pago automático de la autopista etc. Al llegar a la ciudad, se deja el carro en un estacionamiento y para ir al centro se toma el metro, las escaleras automáticas, el ticket, el mismo metro, los pasillos rodantes etc. pura técnica. Al llegar al edificio donde está la oficina: el café de abajo, sus máquinas y sus sillas, sus puertas automáticas, el microondas para calentar etc. más técnica. Subiendo al piso del edificio y el edificio mismo, los ascensores, el aire acondicionado, la puerta de la oficina que se abre con una tarjeta etc. técnica. En la oficina: la computadora, la copiadora-fax-impresora, el teléfono inalámbrico, el celular, la archivadora automatizada, lo aparatos menudos como: lápices, bolígrafos, grapadoras, papel blanco y de colores, clips, gomas de borrar y otro largo etc. son emporios de la técnica a mas no poder; los aeropuertos, las estaciones de radio y televisión, las laptop y paramos de enumerar, pues se cansa uno de nombrar cosas técnicas. En fin la técnica omnipresente que nos arropa y cobija haciendo de nuestra vida un convivir con máquinas y productos elaborados de las diferentes formas. ¿Cómo veremos y saborearemos, la grandeza de la naturaleza que si verdaderamente nos envuelve y arropa, si estamos rodeados como opción más inmediata, por productos hechos por y para la escala humana? ¿Cómo tendremos noción de la belleza de un amanecer, de la flor que se abre cada mañana, del pájaro que canta su himno a la vida, si cada día el apuro y las máquinas, nos dan el sustento y el traslado que necesitamos para “vivir”? ¡Ah la técnica, como embruja y pervierte nuestra razón de ser sin quererlo!
Sin embargo la ayuda que la técnica representa para el hombre es fundamental para su vida. El problema radica en la intencionalidad subjetiva que le damos; hacemos de ella el centro del mundo, lo más importante, cuando es solamente “servidora” del hombre; ha permitido mejores cosechas, mejores medicinas, mejores trasportes, comunicación etc. y tan acostumbrados estamos a vivir con ella que “moriríamos” si no la tuviéramos. Es por eso que hace falta la valoración real de su rol en nosotros, no se puede ni vivir para ella, ni vivir sin ella; no podemos aferrarnos a ella como lo primero y más importante, porque siempre la vamos a dejar aquí. Debemos ir más allá de su “embrujo”, pues el ser que nos forma, exige una dimensión mayor y mejor de la que ella nos puede proporcionar. Si no lo hacemos así, la técnica se convierte de servidora en dueña de nuestra vida y nosotros tenemos que vivir para ella so pena de que no disfrutemos de sus beneficios; en este sentido el equilibrio de las partes no sólo es fundamental, sino necesario. Como en todo, la intencionalidad humana, es la gran rectora del uso y abuso de las cosas que usamos; pero dada la facilidad con que el hombre se acostumbra al menor esfuerzo y se crea hábitos de conducta perennes, es difícil convivir con tantas “comodidades” y no terminar aferrandose a ellas.


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